Errores que cometes después de hacer ejercicio

Aunque acabes hastiado de tantas pesas y tanto cardio, debes hacer una serie de cosas tras tu entrenamiento. O, de lo contrario, podrás sufrir graves consecuencias,
Haces ejercicio, sudas la gota gorda y ya crees que tienes todo hecho. Pues no, amigo. Tu trabajo no acaba después de salir del gimnasio. Aunque acabes hastiado de tantas pesas y tanto cardio, debes hacer una serie de cosas tras tu entrenamiento. O, de lo contrario, podrás sufrir graves consecuencias. Bueno, tampoco muy graves, pero sí pueden hacer que tu próxima visita a la sala de musculación no dé sus frutos o que caigas enfermo.
Desde no quitarte el chándal a consumir bebidas energéticas, estas son los diez errores que cometes después del gym. Deja de pifiarla.
No cambiarte de ropa
Que sí, que da mucha pereza cambiarse de ropa después de ir al gimnasio. Y más aún llevar una mochila con ropa de repuesto. Lo entendemos. Pero, ¿qué te cuesta pasar por el vestuario cinco minutos y ponerte ropa seca? Tu casa está cerca, pero es indiferente. Todos los minutos que pases con la ropa sudada puesta estarás tentando a la posibilidad de coger una enfermedad o, incluso peor, que te salgan granitos por todo el cuerpo.
Al salir con la ropa empapada, haces que las bacterias se aferren a tu cuerpo y que te entre un escalofrío del que no puedes huir. Los expertos de ‘Men’s Health’ son claros: “Da igual que te duches o no, lo imprescindible es que cambies tu ropa, calcetines y calzado para mantener tus músculos calientes y sueltos”. Esto promueve una buena circulación que ayuda al proceso de recuperación de tu cuerpo tras el entrenamiento.
Los que más saben inciden en el calzado. Hay mucha gente que se cambia de arriba pero se deja las zapatillas de running puestas. Error. Los músculos de los pies también trabajan, y se cansan, por ello debes ponerte otras zapatillas o zapatos.
Además de destemplarte, si sales con la ropa húmeda a la calle –y más ahora que hace un frío que pela– corres el riesgo de coger una infección o de sufrir una irritación en la piel, la cual identificarás a la perfeccción al ver una parte de tu cuerpo llena de granitos. Eso sin contar con el catarrazo que te pillarás.
Parar inmediatamente
Este es el típico error en el que solemos caer casi todos. Estás con tu tabla de ejercicios o en una clase de spinning, y al principio todo va bien. Estás supermotivado y despierto, pero según va llegando el final del entrenamiento empiezas a perder energía. Solo visualizas tu sofá y la pedazo de cena que te vas a meter. Por eso, en cuanto llega la hora, coges tus bártulos y te vas derecho a casa (sin cambiarte de ropa, encima).
Pues es un gran error, colega. No puedes frenar de inmediato la actividad de tu cuerpo, por mucho que tu cabeza haya dejado de entrenar desde hace un buen rato. Debes realizar una actividad ligera (andar en la máquina, por ejemplo) para que a tu cuerpo le dé tiempo a recuperarse y para mantener la sangre en movimiento. Es imprescindible como mecanismo de reabastecimiento de combustible del cuerpo.
No estirar
Al error de parar el entrenamiento en seco se suma el hecho de no estirar. Debes hacer una rutina de estiramiento siempre que acabes con tu quehacer en el gym. ¿Por qué? Estirar tras entrenar ayuda a que el corazón recupere su ritmo normal y relajas los músculos, los cuales han sido sometidos a un gran estrés en la sala. Así evitarás posibles lesiones, calambres musculares y te irás mucho más relajado a tu casa. Además, y por si fuera poco, lograrás una musculatura mucho más estilizada.
Ducharse de inmediato
Los expertos recomiendan cambiarse de ropa tras el entrenamiento, pero eso no significa que tengas que pasar por las duchas. De hecho, es contraproducente. Lo mejor es que esperes una o dos horas desde que sales del gimnasio hasta que te metes bajo los chorros de la bañera.
La razón es la temperatura que alcanza tu cuerpo tras el ejercicio, que suele ser de 38-39 grados. Exponerte así al frío del agua puede hacer que tu circulación y presión arterial se vean afectados.
No comer ni beber nada
Otro de los grandes errores entre los pseudodeportistas es el de no ingerir nada tras el ejercicio o, peor aún, hacerlo justo después del entrenamiento. Los expertos sugieren que lo mejor es hacerlo pasados 20 o 30 minutos tras la rutina física.
“Ay, es que justo me voy al trabajo”, “no tengo tiempo de comer nada”… Deja de poner excusas baratas, por favor. No te cuesta nada llevarte una fiambrera con un par de bocadillos saludables y comértelos aunque sea en el coche o metro.
Eso sí, debes tener cuidado con lo que te metes a la boca, ya que cualquier cosa no sirve. Tu tentempié postentrenamiento debe incluir proteínas, un poco de grasa y carbohidratos completos para que puedas reponer la energía consumida. Unas buenas opciones son un sándwich de pan integral y pavo, un puñadito de almendras, fruta o yogur. Lo que debes evitar ingerir son alimentos de difícil digestión, como pan blanco, chocolate o carnes rojas.
También es imprescindible que te hidrates, y no solo después de salir del gym, sino durante todo el día. Por ello deberás ser un sujeto pegado a una botella.
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